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  • Las pol ticas cosmopolitas de Or genes

    2019-06-11

    Las políticas cosmopolitas de Orígenes, por su parte, combinaron los intereses de sus directores, José Lezama Lima y José Rodríguez Feo. El primero, estaba empeñado en la formación de un grupo poético creativo, que trabajara en el diseño de una teleología para el proyecto republicano. Esta teología se nutrió de la tradición hispano-católica y del humanismo renacentista. Estos marcos, según Lezama Lima, podrían constituir bases sólidas para inventar una tradición, al tiempo universal y particular, en la isla de Cuba. Sucede que Lezama Lima, en diálogo con sus contemporáneos, estaba preocupado por fundar lo característico cubano dentro de la tradición occidental y son las propias palabras del poeta, en el primer editorial de Orígenes, las que nos proporcionan mejores luces sobre las fuerzas que quería atraer con su política universalista: “aquellas fuerzas de creación, de todo fuerte nacimiento donde hay que ir protein kinase buscar la pureza o impureza, la cualidad o descalificación [...] siempre que se manifieste dentro de la tradición humanista, y la libertad que se deriva de esa tradición”. Como se puede inferir de la cita, se trataba de algo más complejo que simplemente importar, Lezama Lima quería procesar esas importaciones, gracias al ejercicio poético para producir materiales inéditos y usar figuras reconocidas como credenciales para avalar sus propias invenciones. Su apuesta tuvo éxito y después de ocho años de publicar Orígenes, en la nota “Alrededores de una Antología”, el autor de Paradiso pudo ufanarse del éxito de lo que llamó un “intento de universalización”, como “signo esencialísimo de Orígenes”. Los argumentos que sustentaban esos logros se fundaron en que la revista había publicado nombres reconocidos como George Santayana o Wallace Stevens, y a que escritores como Vicente Aleixandre y Octavio Paz habían escrito notas que alababan la labor poética de los origenistas. Ahora bien, además del sustento económico, Rodríguez Feo colaboró con la revista Orígenes como corresponsal, crítico y traductor. En los años del origenismo, Rodríguez Feo coincidió con Lezama Lima en pensar en la tensión entre lo local y lo universal en términos de prestigio, con ciertas líneas de calidad dentro de la tradición artística o literaria occidental. Su interés por actualizar y llevar lo más novedoso de la vida cultural neoyorquina a Orígenes fue posible, porque mientras fungió como su codirector, realizó estudios en la costa este de Estados Unidos. Su presencia en prestigiosas escuelas académicas le permitió explorar el modernismo anglosajón, la crítica comparada y entrar en contacto con redes intelectuales latinoamericanas y españolas. Como Lezama Lima, Rodríguez Feo estaba convencido de que lo universal también podía ser lo cubano, mientras entrara en diálogo con la tradición occidental y diera como resultado respuestas originales para esta misma tradición. En la nota dedicada a Upstream una de las exposiciones de Mariano Rodríguez, exalta la maduración estética de este artista habanero y su carácter novedoso respecto de los protein kinase paradigmas europeos: “nuestros pintores, inconscientemente, están destruyendo las viejas pautas europeas. El arte que no se renueva, muere. Después de esta guerra, todos los ismos de los últimos treinta años quedarán sumidos en el más cruel (y necesario) olvido. Sólo algún académico rezagado seguirá pintando a lo Picasso. Mariano y otros pintores cubanos están creando una nueva estética”. Así, Rodríguez Feo y Lezama Lima, como directores de la empresa ori- genista, llevaron actualidad y prestigio al campo intelectual cubano para respaldar un movimiento poético. La fuente de actualidad cosmopolita, en este caso, era Nueva York. Las figuras señeras que respaldaron la apuesta poética, que tuvo como centro a Lezama Lima, fueron Juan Ramón Jiménez y María Zambrano. De Pedro Henríquez Ureña, con quien Rodríguez Feo entabló una cercana amistad en Estados Unidos, la revista heredó el interés por propiciar el diálogo entre escritores latinoamericanos y españoles. Se intentó buscar intercambios con el grupo Sur en Buenos Aires y con algunos sectores de la intelectualidad mexicana y española. De hecho, los dos números especiales que editó la revista, el homenaje a México y el homenaje a Martí, son muestras del interés por extender lazos a lo largo de Latinoamérica y con poetas ibéricos.Orígenes se constituyó en una plataforma para la circulación de polémicas que cruzaban los grupos intelectuales españoles, como disputas sobre el deber ser del poeta de Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre; pero también la revista abriría espacio para la difusión de escritos de autores como Wallace Stevens, T. S. Eliot, y las discusiones estéticas del crítico comparatista Harry Levin.